La tecnología educativa como un factor de desarrollo de los países
¿Realidad
o utopía?
La tecnología ha ido interviniendo lentamente
en las múltiples áreas de desarrollo de los países a nivel mundial, generando
consecuencias tanto positivas como negativas en las comunidades, su incursión
en educación es un hecho que a pesar de haberse proyectado “pretencioso” para
transformar los procesos de enseñanza – aprendizaje, las condiciones políticas,
sociales y geográficas de algunas regiones dificultan la consecución de ese
objetivo.
Es totalmente cierto
que algunos estudiantes en sus hogares
desde los primeros años de su vida ya se encuentran en contacto con elementos
como, computadores, celulares, tablets etc, lo que ha permitido el desarrollo
de ciertas habilidades cognitivas y tecnológicas, otros no han tenido esa
accesibilidad a estos elementos, lo que genera una desventaja cuando se busca
potencializar estas habilidades en el aula de clase, creando brechas entre
escuela – estudiante, ello nos lleva a reflexionar que la inclusión de la
tecnología en educación no ha ido a la par con su inclusión en las familias y
la sociedad. Es evidente que muchas de las habilidades requeridas para trabajar
actividades con tecnología en clase, son poseídas por un gran número de
estudiantes, no obstante, hay un gran porcentaje de los mismos que se siente
extraño y apático a su uso para adquirir práctica y conocimiento, logrando así
un desbalance educativo, el cual debería ser cubierto de alguna manera.
Es importante aclarar
que el uso de las herramientas tecnológicas no determina la calidad del
aprendizaje, proporciona elementos e
instrumentos que generan interés y motivación por su carácter innovador, lo que
puede facilitar la consecución de los objetivos institucionales en torno a la
enseñanza y el aprendizaje, sin embargo para que ello sea posible, se requiere
de cambios significativos en torno a formación de docentes, inversión en
recursos físicos y tecnológicos para las instituciones educativas, formación de
padres de familia, entre otros.
Por lo anterior, para
que la tecnología educativa sea una realidad es prioritario motivar cambios
radicales en los países que buscan generar mayor calidad en los procesos que se
generan tanto al interior como fuera del aula de clase.
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